El retraso de
EEUU en materia de telefonía móvil es conocido, inclusive por los propios
estadounidenses quienes lo quieren colmar. Es particularmente cierto en la
región de San Francisco cuyo liderazgo mundial es cada vez menos aplastante. Cuenta,
sin embargo con dos ventajas indiscutidas: sigue siendo un punto de paso
obligatorio para todo lo que tiene que ver con las tecnologías de la
información y la comunicación y, sobre todo, la telefonía se esta volviendo
cada vez más dependiente del software.
Esta noción esta en el corazón mismo de una definición recientemente dada por Benoit Schillings de la empresa noruega Trolltech, para quién la telefonía 2.0 "es cuando el software está en el puesto de mando". Para Craig Walker, patrón de la empresa GrandCentral, ex "cuando las características importantes están en las nubes".

